La religión griega dejó de practicarse hace
más de 1.500 años, pero sus tradiciones e historias han llegado hasta nosotros
y su cultura ha permanecido en el arte y la literatura. A pesar del tiempo transcurrido desde que
desapareció la religión griega, la civilización occidental ha mantenido la
memoria de sus más importantes historias.
Son conocidos algunos de sus mitos, como los
que protagonizó Heracles (que los romanos llamaron Hércules), y los nombres de
muchos de sus dioses, como Zeus, Hades o Afrodita. Estos mitos eran relatos
protagonizados por dioses o héroes con los que los griegos explicaban los
orígenes del universo, los fenómenos de la naturaleza o el papel de cada cual
en la sociedad. El legado de la religión y la mitología de los griegos forman
una parte importante de nuestro patrimonio cultural.
Los griegos se imaginaban a sus dioses como
seres antropomorfos y los representaban así en pinturas y esculturas. Además
del aspecto humano, también tenían los sentimientos de cualquier hombre o
mujer, y como estos, se enamoraban, se enfadaban, cooperaban, rivalizaban o
buscaban venganza. Los griegos consideraban, sin embargo, que existían
diferencias entre dioses y humanos, ya que los primeros eran inmortales y
estaban dotados de mayor poder, belleza y capacidad de movimiento.
2. Los
doce dioses olímpicos
Los dioses griegos más importantes son los
que formaban el grupo de los doce dioses olímpicos, encabezados por Zeus,
soberano de los dioses y señor del cielo. Para ser el primero en el Olimpo,
este dios hubo de destronar a su padre Crono. Sus símbolos son el rayo y el
águila y es dios del orden y la justicia, además de padre de la mayor parte de
los dioses olímpicos: Apolo, Ártemis, Atenea, Ares, Hermes y Dioniso. Uno de
los temas habituales en la representación artística de este dios a lo largo de
la historia ha sido el de sus múltiples transformaciones y engaños urdidos para
acceder carnalmente a numerosas diosas y mujeres mortales. Zeus, el Júpiter de
los romanos, estaba casado con su hermana Hera, hija como él de Crono y Rea.
Como fiel esposa, Hera es la defensora del matrimonio y la familia.
Deméter era la última de los doce dioses
olímpicos hijos de Crono y Rea. Como diosa de la agricultura se la representa
con unas espigas. Además, es una diosa civilizadora y presidía la celebración
religiosa de los misterios de Eleusis.
Entre los dioses olímpicos, solo Ares era
hijo legítimo de Zeus y Hera. Es de los más conocidos por ser el dios de la
guerra, razón por la que habitualmente es representado con diversas armas,
particularmente con casco y escudo.
Atenea era hija solo de Zeus, ya que había
nacido de su cabeza, por lo que es la diosa de la inteligencia práctica. Además
es una diosa guerrera y la principal divinidad ateniense. Entre sus símbolos se
cuentan el casco y la lanza.
Apolo, dios de la música,
del orden y de la adivinación, era hijo de Zeus y Leto. Preside el oráculo de
Delfos y siembra la muerte con pestes y calamidades, al tiempo que también
protege y cura.
Ártemis, diosa de la caza y la naturaleza,
era también hija de Zeus y Leto, como Apolo. Como diosa virgen representa el
rechazo al sometimiento masculino, al tiempo que es la protectora de las
mujeres en momentos críticos de sus vidas. Aparece generalmente con
instrumentos de caza, sobre todo con arco y flechas.
Para Afrodita, la mitología narra dos orígenes
diferentes: o bien como hija de Zeus y Dione, o nacida de los testículos de
Urano, caídos al mar después de que se los cortara su hijo Crono. Es la diosa
de la belleza, del amor y el sexo.
Hermes, hijo de Zeus
y Maya, es conocido sobre todo como mensajero de los dioses, pero es además
dios pastor, dios de la elocuencia, la sabiduría y el comercio y se ocupa de los
límites -en la tierra, entre esta y el cielo o el inframundo- e incluso de los
límites morales, sociales o sexuales. También guía las almas de los muertos y
se le representa habitualmente con sandalias aladas, un ancho sombrero, y el
caduceo, una vara con alas y dos serpientes enroscadas.
3. Otros dioses
Además de estos doce dioses
olímpicos, los griegos tenían otros dioses relevantes, aunque de menor
importancia. Entre ellos destacan los otros hijos de Crono y Rea: Hades y Hestia.
El primero gobierna el inframundo, que lleva su nombre, y es dios de los
muertos y de la riqueza. Le acompaña el cancerbero, perro de tres cabezas que
guarda la entrada del averno. Hestia es la diosa del hogar, por lo que a veces
aparece con una lámpara de aceite.
Perséfone se convirtió en esposa de Hades y
reina de los muertos después de que este la raptara. Era hija de Zeus y
Deméter.
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